El Enargas asegura que no hay problemas de abastecimiento
A través de un comunicado, el Ente Nacional Regulador del Gas informó que el sistema nacional de gas natural funciona en “forma adecuada, de acuerdo con lo planificado, sin problemas de abastecimiento a los usuarios residenciales, prioritarios y de gas natural comprimido, pese a la ola polar que se ha registrado en los últimos días”.
El organismo reiteró que se prioriza “el servicio a usuarios residenciales y que las restricciones a empresas con contratos privados en la modalidad interrumpible se vienen cumpliendo en los términos pactados, entre ellos menor precio por el fluido y también el establecimiento de restricciones en el suministro, lo que se denomina en los contratos ‘ventanas de restricciones’ y otros usuarios industriales en pos de garantizar el sistema para la demanda a las casa de familia, prioritaria, y GNC tal cual las regulaciones vigentes para estos casos excepcionales”.
Asegura el Enargas en el comunicado de prensa, que algunos medios buscan instalar una crisis energética que no es tal: “Es un absurdo afirmar que las restricciones se van a registrar durante todo el invierno, como lo vienen diciendo algunos medios de prensa en forma malintencionada, cuando ya estamos a mediados de ese período de bajas temperaturas, y se reitera que a medida que las condiciones vayan mejorando se irá restableciendo el suministro restringido de forma tal de no poner en riesgo la operatividad del sistema nacional de transporte y distribución de gas natural”.
Noticias desde Paraguay
El titular de la Cámara Paraguaya de Gas (Capagas), Pedro Ballota, en declaraciones que fueron recogidas por distintos medios de su país, advirtió que la red de gas natural argentina estaba recibiendo inyecciones de gas propano para abastecer a los domicilios y las industrias y que eso explicaba la escasez de garrafas que también afecta de manera brutal a su país.
“La Argentina se encuentra con grandes dificultades, especialmente por la provisión de gas natural. Consecuentemente, al faltarle gas natural, ellos están inyectando propano a la red, lo transforman en gas natural, y butano que usan para las garrafas”, dijo Ballota al diario ABC.
Crece la tensión por la falta de gas licuado
A pesar del subsidio nacional, los precios de las garrafas se disparan en todo el país.
Las bajas temperaturas que azotan al país aumentan más de lo previsto la demanda de garrafas y, consecuentemente, incrementan la preocupación en el interior por la escasez de GLP envasado y por la suba de precios que sufre.
El temor de las autoridades provinciales y municipales se potencia ante la falta de soluciones y de alternativas, a pesar de los insistentes pedidos que llegan de todos los rincones del territorio para la Secretaría de Energía de la Nación.
En Córdoba, el intendente de la localidad de Huerta Grande, Hugo Capdevilla, advirtió que los consumidores “van a tener que salir de caño” para conseguir una garrafa de gas, y amenazó con convocar a los vecinos para ir a “abrir el portón” de las distribuidoras.
A su vez, la queja de varios sectores sociales en Santa Fe motivó que la Defensoría del Pueblo provincial profundice los pedidos para que el Gobierno nacional arbitre los medios necesarios y normalice la provisión de gas envasado.
En tanto, anticipando un escenario aún más oscuro, la organización no gubernamental Consumidores Libres recomendó a los usuarios de garrafas que conserven las facturas de compra del producto para reclamar reintegros “ante los aumentos desmedidos en los precios”.
Detonante
Varios son los puntos de vista sobre cuál es el detonador del problema. Según los distribuidores y fraccionadores, todo se explica con la escasez de gas, ya que si la oferta fuera suficiente, no se daría lugar a la especulación de los vendedores.
El Ejecutivo nacional, en tanto, tiene otra explicación. Para el ministro de Planificación, Julio De Vido, “hay garrafas para abastecer a todos los que las necesitan”, pero “algunos vivos” se aprovechan de la situación y las comercializan a un precio mayor a la tarifa social que fijó el Gobierno, que se encuentra en los 16 pesos para los 10 kilos de gas. En ese sentido, aseveró que “habrá inspecciones, multas, y clausuras para los cuatro o cinco vivos que especularon con la distribución de las garrafas y perjudicaron a sus conciudadanos”.
Sin embargo, una nueva versión apareció en las últimas horas. El Gobierno, a través del Ministerio de Planificación, habría ordenado que el gas propano y butano que se utiliza para la elaboración del GLP sea volcado en la red de gas natural para complementar la oferta ante el aumento del consumo domiciliario.
Según escribió Francisco Olivera en el diario La Nación, fuentes del sector admitieron la medida que “apunta a aumentar el poder calórico del fluido para que rinda más: de 9.300 a entre 10.200 y 10.500 kilocalorías por metro cúbico”.
El mismo artículo -publicado en la edición del 21 de julio-, cita fuentes de Planificación que negaron tal decisión. En este sentido también se expresó el titular del Enargas, Antonio Pronsanto, quien consideró como “descabellada” la versión.
En declaraciones a Radio del Plata, el funcionario dijo que “hay GLP en el país, hay propano y butano”, y aseguró que “no hay desabastecimiento desde la producción” del gas para las garrafas.
Pronsato destacó que “no hay problemas de volúmenes ni cupos sino en los comercios, en los cuales se han verificado abusos”, aunque “con la intervención de la Secretaría de Comercio Interior (a cargo de Guillermo Moreno) se está normalizando”.
También aseguró que “no se exporta ni una sola tonelada de gas licuado de petróleo hasta que no está totalmente abastecido el mercado interno”.
Una opción ya utilizada
En el año 2008, y para lograr un mayor caudal de gas ante una eventual carencia del fluido en las cañerías del cordón del gran Buenos Aires, Enarsa elaboró un proyecto que se concretó en la construcción de una planta de “propano-gas” en el partido de La Matanza que fue montada en tiempo récord bajo la supervisión de técnicos de YPF, y que fue operada, por una resolución ministerial, por la distribuidora Metrogas.
El sistema implementado fue considerado como una experiencia altamente positiva al inyectarse un millón y medio de metros cúbicos de propano. “No existen antecedentes internacionales conocidos de tal magnitud; sólo esto bastaría para galardonar el emprendimiento”, calificó al operativo una fuente consultada en aquel entonces por InterGas.
Sin embargo cuando se analizaron los costos de esta operación aparecieron “agujeros negros” difíciles de cuantificar, dado que hasta ese momento no se tenía idea exacta de quién soportaría el precio de ésa inyección de propano porque esa primera experiencia -como el Gobierno no quiso que se cortara la producción por falta de gas- la pagó en forma exclusiva la industria nacional.
Su utilización para alimentar la “cocina familiar” resultó excesivamente dispendiosa ya que el valor de esa técnica orilló los 20 dólares por BTU, cifra casi igual a la que costaba el GNL que llegaba al puerto de Bahía Blanca.
Cayeron las reservas de gas y petróleo
Según un informe privado realizado en base a datos oficiales, las reservas comprobadas de gas natural disminuyeron en 2009 un 5 por ciento respecto del año anterior. Por su parte, las existencias de crudo eran en diciembre del año pasado un 16 por ciento menos que a fines de 2000.
Las reservas comprobadas de gas natural disminuyeron en 2009 un 5 por ciento respecto del año anterior, situándose en 378.862 millones de metros cúbicos (m3), valor que es poco menos que la mitad de las reservas disponibles al comienzo de la década.
Así lo informa un estudio realizado por el Instituto Argentino de la Energía General Mosconi (IAE), en base a datos publicados por la Secretaría de Energía, según los cuales las reservas comprobadas de petróleo al 31 de diciembre de 2009 eran de 398.213 millones de m3, 16 por ciento menores que a fines de 2000, y 0,6 por ciento menores que los 400.724 Mm3 disponibles a fines de 2008.
El informe destaca que “si bien los horizontes de reservas se sitúan en 8 años para el gas y 11 años en el caso del petróleo, la limitada capacidad productiva ha obligado a recurrir a importaciones mayores de gas desde Bolivia y de gas natural licuado (GNL) a través de barcos metaneros, así como a la sustitución y limitación de combustibles para el sector industrial y de generación eléctrica”.
En conjunto, y medidas en toneladas equivalentes de petróleo (Tep), las reservas comprobadas de hidrocarburos a fines de 2009 equivalen a 665 MTep, lo que significa que disminuyeron 38 por ciento respecto de las disponibles a fines de 2000.
Por otro lado, el informe del IAE señala que la producción de gas natural en Argentina disminuye desde 2004, y se ubicó en 2009 en 48.413 millones de m3, acumulando una caída de 7,3 por ciento respecto a ese año. En cuanto a la producción de petróleo, que disminuye también desde 1998, acumula una caída de 6,3 por ciento desde 2005, y de 16 por ciento en los últimos 10 años.
“Dados estos parámetros, y en un contexto de incremento en la demanda de gas natural y electricidad que en 2010 han batido récords históricos, la Argentina se ha tornado incapaz de autoabastecer su demanda doméstica”, asegura el informe. Durante los últimos 10 años disminuyeron las reservas comprobadas de las principales cuencas gasíferas del país, que concentran el 80 por ciento del gas argentino.
El efecto conjunto de la merma de reservas en las Cuencas Noroeste, Neuquina y Austral resultó en una disminución de las reservas de 16 por ciento entre 2005 y 2009, que atenuado por el aporte de 2 por ciento por parte del Golfo San Jorge, resulta en una disminución de 14 por ciento entre dichos años.
En cuanto a las reservas probables de gas natural, según la información publicada por la Secretaría de Energía, también disminuyeron, lo que resulta en una situación inquietante, puesto que las perspectivas de incorporación de reservas comprobadas para los próximos años -de continuar con este ritmo de exploración- son aún menores, señala el IAE.
La disminución en las reservas comprobadas de gas natural se ve agravada por el incremento en su demanda, que crece sostenidamente desde el año 2002, salvo por una pequeña disminución producida en 2009, signado por un invierno sin fríos extremos y un contexto recesivo y de sustituciones de combustibles para la generación eléctrica.
“En el año 2010 se alcanzaron récords históricos de demanda de gas natural y de energía eléctrica, retomando su tendencia creciente, estimándose un incremento de entre 3 y 4 por ciento respecto a 2009”, destaca.
“En este contexto de declinación en reservas de gas natural sumada a una demanda en crecimiento, la disminución en el horizonte de reservas continuará agravándose en tanto no se materialicen con resultados favorables las inversiones en exploración prometidas en el marco del ‘Gas Plus’, que regulariza el precio de boca de pozo para nuevos yacimientos”.
El informe señala que “si bien el país ha logrado satisfacer parcialmente la demanda complementando la producción doméstica con importaciones de gas natural de Bolivia y la regasificación en el puerto de Bahía Blanca de GNL desde el año 2008, las restricciones de gas a la industria y a la generación eléctrica son cada vez mayores”.
















